Noni

Noni

por Antolin de la Torre Cortes

Para comprender todas y cada una de los diferentes productos que nos ofrece la medicina natural y que con gran profusión se están empleando actualmente, es muy útil situarlos en el contexto geográfico y temporal, es decir donde y cuando se empezaron a utilizar.

Hay una parte del mundo, situado casi en nuestras antípodas, concretamente en el Océano Pafícico, plagada por miles de pequeñas islas volcánicas y atolones. Nos referimos a las islas que agrupadas y conocidas como la Polinesia,Micronesia, etc. se extienden sobre una in­mensa superficie a lo largo y a lo ancho de los legendarios Mares del Sur. Es tal su número y están tan dispersas, separadas muchas de ellas por miles de kilómetros, que dieron origen a una vieja leyenda que se refiere a su creación y que los nativos muchas veces la cuentan, como que Dios en él ultimo día de la creación, al no disponer de más tierra puesto que la había gastado toda en los grandes continentes e islas, al darse cuenta de la inmensidad de espacio azul al que daba origen el océano Pacifico, intentó taparlo.

Así pues, cogió un puñado de guijarro y arena y los arrojo a aquellos confines del mundo, dando origen a islas como Tahiti, Bora Bora o Vuanatu, por nombrar solamente a alguna de ellas. Y es a este lugar donde el Capitán James Cook llegó en 1770, enviado por la marina real inglesa para colonizar aquel territorio.

A pesar de Cook se dió cuenta inmediatamente del excelente estado de salud de los nativos, de­bido principalmente al cuidado que de ellos te­nían los Kahunas (mezcla de médico, sabio y sacerdote), no podía explicarse fácilmente la ra­zón, y es que aquellos Kahunas, guardaban celosa­mente las fórmulas de las pócimas y rece­tas que administraban a los isleños cuando es­tos enfermaban., y que en parte justificaban su nombre ya que Kahuna significa maestro de los escondido.

Finalmente, el capitán Cook y su equipo de botáni­cos (las expediciones eran militares y científicas al mismo tiempo) se percata­ron de la gran cantidad de plantas desconocidas en Europa (mas de 300 nuevas especies fueron clasificadas solamente en su primer viaje a la Polinesia) casi todas ellas con propiedades medicinales, y entre las que había una que bri­llaba con luz propia porque en todas las recetas que los Kahunas administraban a sus pacientes tomaba parte como ingrediente imprescindible.

Nos referimos al árbol del Noni. Perteneciente a la familia de las rubiaceas (su nombre en latín es el de Morinda Citrifolia), aunque tiene distintos “apodos” como el árbol que cura los 101 males, el árbol del queso, la semilla viajera, fruta del diablo, mora de la India el don de los dioses para nuestros hijos, y finalmente el asesino del dolor.

Aunque el Noni ya era conocido y aplicado hace mas de 3.000 años en distintos países de Asia, (ya era nombrado en antiguos papiros de la medicina ayurvé­dica) su verdadera historia comienza hacia el año 2.100 antes de nuestra era, en la Polinesia cuando diferentes tribus asiáticas hicieron las primeras emigracio­nes a través del Océano Pacífico colonizando sus islas, y junto con el kava kava, el tamanú y el jenjibre eran las plantas medicinales más utilizada para la curacion de las distintas enfermedades que aquejaban a los nativos de aquellas islas.

Desgraciadamente y por distintos motivos (principalmente religiosos) esta maravi­llosa y efectiva medicina natural practicada por los Kahunas fue prohibida por la ley, perdiéndose muchos de sus conocimientos, y aunque el capitán Cook en su viaje de vuelta trajo estas planta a Europa, cayeron en el olvido hasta 1962, año este en el que se levantó la prohibición. Desde el punto de vista botánico, el árbol del Noni es un arbusto o árbol pe­queño, perennifolio, de fuste recto y largo, recubierto de corteza verde brillante; las hojas son elípticas, grandes, simples, brillantes, con venas bien marcadas. Florece a lo largo de todo el año, dando lugar a pequeñas flores blancas, de forma tubular; estas producen un fruto múltiple, de forma ovoide, con una superfi­cie irregular de color amarillento o blanquecino.

Contiene muchas semillas, do­tadas de un saco aéreo que favorece su distribución por flotación. Cuando ma­duro, posee un olor penetrante y desagradable puede tener flores y frutos de dis­tinto tamaño al mismo tiempo y por si misma ya es una planta misteriosa, ya que en su estado natural, solamente se le puede encontrar en las proximidades de las corrientes de lava volcánica, cuando estas llegan a nivel del mar.

Así pues esta planta extrae por partida doble todos los nutrientes de las entrañas de la tierra y de los fondos marinos, confiriéndole propiedades que los nativos considera­ban milagrosas. Pese a su intenso olor, el noni se consume en situacio­nes de escasez; en varias islas del Pacífico forma parte integrante de la dieta na­tiva, sea crudo o cocido. Las semillas también se emplean tostadas. De la raíz y la corteza se extraen tintes de color rojo, púrpura y amarillo Pero más rara que la apariencia y el olor del Noni es su larga historia de usos medicinales.

En Asia y el Pacífico, las hojas, flores, frutos y corteza se emplean como tónicos, antipiréticos y descongestivos del tracto respiratorio. El emplasto de las hojas se utiliza en Malasia para la tos, y el zumo de las mismas se aplica como tópico para la artritis en Filipinas. En el sur de México se utiliza para controlar los niveles de glucosa en la sangre.

Los sanadores tradicionales polinesios empleaban todas las partes de la planta del Noni, flores, corteza, raíces y especialmente, el fruto para tratar problemas de salud que iban desde las aftas hasta el reumatismo.

Las lombrices intestina­les, fiebres y las infecciones de la piel eran algunas de las enfermedades más comu­nes tratadas con esta panacea polinesia. Ya en pleno siglo XX ,el Noni está recibiendo más atención de los herbólogos, médi­cos y bioquímicos de alta tecnología de la actualidad.

Estudios científicos realiza­dos en los últimos años apoyan las afirmaciones de los polinesios con res­pecto a su raro poder curativo. Estos estudios han demostrado que el jugo del fruto contiene atributos curativos incluso, pero sin limitarse a compuestos antibacteri­nos, antiinflamatorios, analgésicos, hipotensivos e inhibidores del can­cer.

Estos estudios implican al noni como un medicamento natural que reduce la pre­sión sanguínea y la inflamación de las articulaciones, detiene las infecciones inter­nas y externas, despeja las congestiones y hasta evita el crecimiento de célu­las precancerosas. Debido a sus propiedades fortalecedoras de las proteínas, la xeronina alcalóidea afecta potencialmente el cuerpo humano en una multitud de maneras que van desde el aumento de la vitalidad de una persona hasta la reducción de la dependen­cia de las drogas.

Las proteínas son los catalizadores más importantes del cuerpo humano y afectan casi todos los aspectos de la salud de las personas. La aplicación de la Xeronina del Noni a quemaduras extrernas y tejidos infestados ha acelerado considerablemente el tiempo necesario para que los tejidos se repa­ren solos. Otros trastornos internos y neurogénicos también pueden reaccionar positivamente a la xeronina debido a la habilidad de dicho compuesto para normali­zar las proteínas encontradas en todos los tejidos vivientes esenciales, aún los del cerebro.

El uso de la hoja en baños ha dado resultados satisfactorios en pacientes con dolo­res corporales intensos por quimioterapia, también se reportan buenos resulta­dos en ovarios poliquísticos. La diversidad de sus aplicaciones se atribuye a que trabaja sobre las estructuras de la célula regenerándolas. En el caso concreto del Noni, fue redescubierto por Robert Heinicke, científico de la Pinapple Resarch Station de Hawaii, al investigar un determinado alcaloide que impedía que la piña gelatinizase.

 

Robert Heinicke pudo aislar este compuesto al que bautizó con el nombre de Xeronina (Xeron=seco ina=terminación de la palabra alcalina), enviándolo a distintos laboratorios en los que se pudo compro­bar los extraordinarios efectos que producía sobre diferentes de enfermedades. Siguiendo con sus investigaciones, el Dr. Hei­nicke Hawai, pudo comprobar que el fruto de noni contiene una proenzima que estimula al cuerpo humano para producir xeronina, un elemento vital para las moléculas proteínicas del cuerpo.

Y que el fruto del árbol del Noni, aquel fruto que ya el capitán Cook llevase a Inglaterra hacía mas de 200 años y cuyas casi milagrosas curaciones se transmitían me­diante canciones de padres a hijos en la Poline­sia, tenia concentraciones de xeronina 800 veces superiores a la piña, por lo que el Dr. Henicke centró su investigación en el Noni, en sus características y en sus propieda­des. Una planta medicinal es considerada más o menos efectiva por los llamados princi­pios activos que pueda tener y que son los responsables de las distintas aplica­ciones curativas.

Pues bien El Dr. Heinicke en el transcurso de sus investigacio­nes pudo darse cuenta que el fruto del Noni además de tener aquellas concentraciones de Xeronina (en realidad proxeronina, precursora de la xero­nina), tenia mas de cincuenta y tres principios activos, lo que convertía al Noni en la planta con mas principios activos que se conoce en la actualidad, y como consecuencia era la planta de la que se podía obtener mas aplicaciones para la medicina natural conocida hasta la fecha.

No se trata en este breve artículo de describir todos y cada uno de los 53 princi­pios activos ya descubiertos y aislados en el laboratorio (actualmente se están siguiendo las investigaciones y parece ser que puede tener entre 30 y 40 princi­pios activos más), pero merece la pena nombrar a algunos de ellos, como la mencio­nada xeronina (sin duda el más importante, y que actúa a nivel celular ayudando a las proteínas de transporte a efectuar su trabajo, distribuyendo los alimentos y eliminando los residuos tóxicos de todas y cada una de los mas de 80 bi­llones de células que tiene un ser humano), el damnacantal (inhibidor de cier­tos procesos cancerosos), seratonina (controla los procesos depresivos), antraquino­nas (reguladores del proceso digestivo) etc...

Si importante en la historia del Noni fur Robert Heinicke, no hay que olvidar a otro importante investigador en el campo de la medicina, como es el Dr. Neil Solo­mon, que estudió y realizó las estadísticas sobre 8.000 pacientes con los resultados obtenidos al tomar el Noni. Las estadísticas revelaron resultados asombro­sos en mas de veinticinco patologías distintas, y tan dispares como po­dían ser migrañas, diabetes, artritis, fibrolmialgias, hipertensión o hipercolesterole­mia entre otras con unos porcentajes positivos en algunos casos de hasta un 89 %.

Y así el Noni llega hasta nuestros días, comercializándose en Estados Unidos a partir de mas de 1996, siendo consumido en la actualidad por mas de 4 millones de personas y aunque un poco mas tarde también ha llegado a Europa, donde se esta comercializando en sus versiones de jugo de la fruta o cápsulas liofilizadas con resultados francamente asombrosos, que justifican las estadísticas del Dr. Solomon. 

Veamos algunos de los cuadros resumen que pueden explicar los resulta­dos de este prodigio de la naturaleza.

 

Cuadro 1

AFECCION

PERSONAS QUE TOMARON NONI

% DE PER­SONAS QUE ME­JORARON

Cáncer

847

67%

Enfermedad cardiaca.

1.058

80%

Infarto

983

58%

sDiabetes tipo 1y2

2.434

58%

Poca energía

7.931

91%

Sexualidad subóptima

1.545

88%

Desarrollo masa muscu­lar.

709

71%

Obesidad

2.638

72%

Hipertensión arterial

721

87%

Tabaquismo

447

58%

Artritis

673

80%

Dolores

3.785

87%

Depresión

781

77%

Alergia

851

85%

Desórdenes digestivos

1.509

89%

Problemas respiratorios

2.727

78%

Trastornos del sueño

1.148

72%

Pensamiento nublado

301

89%

Sentimiento de bienes­tar exagerado

3.716

79%

Alerta y agudeza mental

2.538

73%

Trastornos renales

2.127

66%

Tensión nerviosa

3.273

71%

Cuadro 2

CONDICIÓN

PERSONAS

QUE TO­MARON

SÓLO NONI

PERSO­NAS QUE

SE AYUDA­RON

CON NONI

Cáncer

9

5

Dolores de cabeza,

Decrecimiento de síntomas

13

8

Golpes

5

3

Diabetes tipo 2

6

4

Decrecimiento de energía

18

14

Sexo, mejora de potencia

5

4

Obesidad, pérdida de exceso

de peso.

24

15

Confusión mental.

11

6

Dejar de fumar

24

13

Artritis, disminu­ción de

Síntomas.

42

29

Dolores en general

43

31

Depresión, disminu­ción de

Síntomas

14

9

Alergias, disminu­ción de

Síntomas.

8

5

Fibromialgias, dis­minución

De síntomas

11

6

Mejora de la diges­tión

15

10

Mejora del asma

27

17

Colesterol, disminu­ción

16

14

Migrañas

19

10

Como en la estadística primera en el caso de 8.000 pacientes, se puede ver tam­bién que en este caso los resultados fueron excelentes ya que el Noni ayudo o mejoró a 74 de las 93 personas tratadas

Desgraciadamente y por ser un producto tan espectacular han surgido distintas marcas tanto en Europa como en América, que lo único que buscan con la venta de Noni, es su beneficio económico, sin reparar si sus resultados son de la efectivi­dad que se debe­ría de esperar, por lo que si el lector esta intere­sado en este producto a la hora de adquirirlo ha de tener en cuenta los si­guientes facto­res Si lo que se desea ad­quirir es el jugo, se re­comienda que este sea puro cien por cien, sin ninguna mezcla de otro jugo de fruta y verifi­cando a ser posible que es un producto original importado directamente de la Polinesia.

Así mismo se reco­mienda rechazar también el em­botellado en botella de plástico, exigiendo bote­lla de cristal. Si el pro­ducto es auténtico, con una cuchara tomada en ayunas (mí­nimo media hora antes del desayuno) es suficiente cantidad para tener el sis­tema in­munológico preparado para cualquier posible enfermedad2. Si lo que se desea ad­quirir son las cápsulas del producto liofilizado, ha de comprobarse que el pro­ducto proviene del fruto entero directa­mente, pelado y sin se­millas y no de los restos que quedan después del prensado para la obten­ción del jugo. Las cáp­su­las justifican el “apodo” de árbol del queso ya que si abrimos una de ella tenemos que percibir un fuerte olor a queso. Si las cápsulas son originales y fabrica­das con la materia prima mencionada, dos cápsu­las de 500 mg. equivalen normalmente a una cu­chara

Para terminar solo queda decir que al igual que otras plantas en otras épocas han marcado la marcha de la medicina natural, podemos decir sin miedo a equivocar­nos que con la llegada del nuevo siglo hemos lle­gado a la era del Noni.


Antolín de la Torre es Licenciado en Ciencias Químicas por la Unoiversi­dad Complutense de Madrid, Doctor en Naturopatia por Birv­ham Internacional University, Diplomado en Ciencias Biologicas de la Sludo Por el Instituto de Ciencias Biologicas de Elche y master en medicina cuantica por la escuela de Bad Drisburg (Alemania).

Para mas información sobre el Noni, se recomienda la lectura del libro “Noni, el árbol de la vida” (Editorial WFT, 180paginas 1998) del mismo autor que este articulo