El peligro de los metales pesados

El peligro de los metales pesados

Una de las primeras nociones que adquirí en mis ya lejanos años de estudiante de Química en la Universidad Complutense de Madrid y que era común a cualquier estu­diante de química elemental, es que los elementos que nos rodean se dividían en dos grandes grupos, no metales y metales y que estos últimos, contenidos en la corteza terrestre, utilizados desde tiempos remotos, resultaron de gran importancia para el desarrollo y progreso de las civilizaciones hasta tal punto, que sería muy difícil imagi­nar nuestra sociedad actual, sin un extenso empleo de utensilios y herramientas elabo­rados con metales. De los elementos químicos conocidos, aproximadamente un 75 % son metales. Pero unida a esta gran utilidad, también desde hace mucho tiempo fue­ron notados diversos problemas de contaminación y toxicidad atribuidos a algunos de ellos y a algunos de sus compuestos. Acerca de los problemas asociados con algunos metales, los llamados metales pesados, que denominaremos en este articulo como MP, el historiador griego Plutarco relataba, hace más de 1900 años, lo que ahora co­nocemos como efectos nocivos provocados por la sobre exposición que experimenta­ban los trabajadores de las minas y fundiciones..

En tiempos ya actuales, algunos de los MP los incorporamos habitualmente a nuestro organismo en porciones menores, transportados por los alimentos, el agua o el aire que respiramos. Y lo que es peor. Varios persisten o se bioacumulan durante largo tiempo en los organismos vivos. Sin embargo, no todos los metales pesados son per­judiciales. Algunos son nutricionalmente esenciales para una vida sana como por ejemplo, hierro, cobre, manganeso y zinc. Efectivamente, trazas (cantidades pequeñí­simas) de estos elementos, son esenciales para la vida pero otros como el mercurio, que es considerado un contaminante universal, o el plomo, que es el metal con pro­piedades tóxicas que más se ha propagado en el ambiente, fueron ya usado por los romanos para construir tuberías para conducir agua, vasijas para vino y objetos simila­res e incluso hasta la década de 1970 fue muy utilizado en pinturas, conductos para agua en las viviendas y hasta no hace mucho tiempo en algunos combustibles para los automóviles

Asi pues, unida a las innegables ventajas que estos elementos aportan, existe sin duda un riesgo, que como siempre depende de la cantidad que puede contener nues­tro organismo y que desgraciadamente en el siglo que vivimos es entre 400 y 700 veces mayor en MP que la generación que vivió hace un siglo, acumulándose en las grasas y los huesos y que no pueden eliminarse, por lo que su efecto es perma­nente y acumulativo. Su alta reactividad y su capacidad para robar electrones a dife­rentes estructuras celulares generando radicales libres de forma continua, dañan otras moléculas o estructuras para restituir los suyos propios. Este proceso entra en­tonces en un círculo vicioso, produciendo daños celulares en todo nuestro organismo, siendo una de las causas mas frecuente de enfermedades crónicas, especialmente las que constituyen las causas de muerte más frecuentes como son los infartos de cora­zón, los derrames cerebrales, el cáncer y los problemas reumáticos. 

Asi pues, hoy en día es importante para todos nosotros comprender, los fundamentos de los efectos de la toxicidad de los MP en nuestra salud para poder tomar las medi­das de protección contra la exposición excesiva de los mismos

No podemos escapar a los MP que se encuentran alrede­dor de nosotros. Debemos mantenernos en guardia para el impacto negativo que pueden crear a medida que se acumu­lan en nuestro organismo Tenemos que saber cómo eliminarlos, ya que con certeza están presentes sin duda en nuestro cuerpo de forma regular.

Los primeros signos de envenenamiento por metales pesados pueden ser cualquiera de estos síntomas:

Dolores en todos los músculos y tendones o cualquier tejido blando del cuerpo

Sensación general de malestar y fatiga

Cerebro nebuloso, como estar en un estado de olvido y confu­sión

Infecciones por Candida

Problemas gastrointestinales, como diarrea, estreñimiento, hinchazón, gas, aci­dez, indigestión

Alergias a los alimentos

Mareo

Migrañas y /o dolores de cabeza.

Alteraciones visuales

Cambios de humor, depresión, y / o ansiedad

Sensación de quemazón en las extremidades, adormecimiento, hormigueo, pa­rálisis, y /o una sensación electrizante por todo el cuerpo

Si usted, querido lector tiene alguno de estos síntomas, no le quepa la menor duda, puede tener una intoxicación por alguno de los MP que detallamos y cuyas conse­cuencias describimos a continuación.

Los metales pesados tóxicos más comunes que pueden causar los siguientes pro­ble­mas de salud son:

Cadmio. A largo plazo, la exposición al cadmio está asociada con la disfunción renal. El cadmio es biopersistente y sigue siendo, una vez absorbido, residente en nuestro organismo durante muchos años. Alta exposición puede conducir a en­fermedades pulmonares obstructivas y se ha relacionado con el cáncer de pulmón. El cadmio puede causar defectos óseos en los seres humanos y animales. La ingesta media dia­ria de los seres humanos se estima como 0.15μg .

Cromo. Bajo la exposición a cromo puede haber irritación de la piel y causar úlceras. La exposición a largo plazo puede causar daños renales y hepáticos. También puede causar daño a los tejidos nervioso y circulatorio.

Cobre. Altas dosis de cobre puede causar anemia, dañar el hígado y el riñón, y la irri­tación del estómago e intestino. Las personas con enfermedad de Wilson se encuen­tran en mayor riesgo de efectos sobre la salud de la sobreexposición al cobre

Plomo. La exposición al plomo puede dar lugar a una amplia gama de la diversidad biológica en los defectos humanos en función de la duración y el nivel de exposición. Los fetos en los países en desarrollo y los bebés son mucho más sensibles que los adultos. Una alta exposición puede causar problemas en la sín­tesis de hemoglobina, el daño a los riñones, tracto gas­trointestinal, articulaciones, sistema reproduc­tivo y el sistema nervioso. Estudios han sugerido que la exposición al plomo puede causar hasta la pérdida de 2 pun­tos la esperanza de vida.

Mercurio. El envenenamiento por mercurio inorgánico se asocia con gingi­vitis y /o cambios de psicológicos, junto con el aborto espontáneo y malformaciones congénitas. El Mono metil mercurio causa daños al cerebro y al sistema nervioso cen­tral del feto, mientras y después de la exposición prenatal, dando lugar al aborto, malformaciones congénitas y un mal desarrollo en los niños.

Níquel. Cantidades excesivas de níquel pueden ser ligeramente tóxi­cas. La exposición prolongada puede causar disminución de peso, produciendo daños en corazón, hígado y piel

Arsénico. La exposición a niveles altos de arsénico puede causar la muerte. Todos los tipos de exposición al arsénico puede causar daño al hígado y los riñones y en condiciones seve­ras de exposición hay destrucción de glóbulos rojos.

Manganeso. El manganeso se conoce como un bloqueante de los canales de calcio y con una exposición crónica se traduce en el agota­miento de la dopamina CNS. Esto duplica casi la totalidad de la sintomatología de la enfermedad de Parkinson.

Aluminio La toxicidad de aluminio se asocia con el desarrollo de huesos incluyendo fracturas, osteopenia y osteomalacia.

Evidentemente el panorama que presenta la intoxicación por cualquiera de estos ele­mentos, es desolador y la lucha contra ellos es imprescindible. Pero… ¿Cómo ganar esta guerra?

El primer paso es reconocer si este enemigo casi invisible, ha invadido el terreno de nuestro organismo. Este reconocimiento en medicina tradicional se realiza sin dificul­tad, si lo prescribe un medico y mediante un análisis de sangre que es llevado a un laboratorio especializado, se puede certificar al cabo de unos días, la invasión de uno o varios de estos MP. ¿Pero que hacer si queremos utilizar los medios de los que dispone la medicina natural? Pues la realidad es que el reconocimientote los MP, in­dependientemente de los síntomas que nos pueden aportar algún dato, era imposible, hasta que hace relativamente muy pocos años, se descubrió que el analisis mineraló­gico del cabello, (ver artículos publicados en esta revista del mismo autor) era total­mente preciso y fiable para determinar no solo el contenido en nuestro organismo de todos los minerales, sino que de forma muy especial puede registrar todos los MP.

Pero lo que verdaderamente es novedoso es la utilización de los llamados Marcadores Estratégicos.

Con el uso de los Marcadores Estratégicos, no solo el medico o el naturopata puede saber inmediatamente el analisis cualitativo y cuantitativo en ppm (partes por millón) de cualquier MP, sino que cada día es mayor el uso por partes de particulares, que han encontrado el método ideal para, mediante el uso de la primera orina de la ma­ñana, un tubito de plástico con un reactivo espeficico y una escala de colores, recono­cer cualitativa y cuantativamente cualquier MP, de una forma sumamente fácil y eficaz en su propio hogar. La aplicación de estos Marcadores Estratégicos no queda restrin­gida solo su uso para reconocer los MP en nuestro organismo, sino que también pue­den aplicarse en el analisis de aguas y alimentos, determinando su posible envene­namiento por MP

Una vez reconocida la existencia de los MP en nuestro organismo, el siguiente paso es la eliminación de los mismos y para ello vamos a retroceder unos años, después de la segunda guerra mundial, cuando muchos trabajadores de la industria de bate­rías, pinturas y combustibles, sufrieron los estragos de la intoxicación por plomo propia de estas labores. Estas personas fueron tratadas con un aminoácido llamado llamado Ethylene Diamine Tetracetic Acid (comúnmente abreviado como EDTA) y de manera sorprendente reportaron una gran mejoría en varios aspectos que aparentemente no estaban relacionados con el plomo. Especialmente los pacientes que presentaban dolor e incapacidad por insuficiencia coronaria, acabaron de forma definitiva su riesgo de sufrir infarto de corazón.

Efectivamente, este aminoacido tiene la propiedad de ser un excelente antagonista de los MP, llegando hasta el último rincón de nuestros tejidos donde encuentran, for­mando con ellos unos productos que se les conoce como quelatos, palabra que pro­viene de la palabra griega chele que significa "garra" y facilitando su expulsión de nuestro organismo.

La sorpresa que les guardamos es que esta operación de quelación se puede realizar mediante el uso de dos productos totalmente naturales como son el cilantro y el alga chlorella, que se pueden encontrar asociados en el mercado en forma de cápsulas y que reciben diferentes nombres comerciales como capsulas HM-Chelat o capsulas HDM.

La formación de quelatos o de quelación es tal vez la herramienta de acción más radical tanto en terapia preventiva como curativamente por la eliminación de los MP.

Si tienen algunos de los síntomas descritos anteriormente, no pierdan tiempo. Compre los Marcadores, analice usted mismo en su propia casa si tiene o no MP y en caso que el test con los Marcadores Estratégicos sea positivo, obren en consecuencia tomando cualquiera de las capsulas naturales que puedan hacer la operación de quelación con los MP de una forma suave y eficaz.

En cualquier caso, nuestro consejo es que visiten a su medico o personal sanitario cualificado, que sin duda podrán aconsejarle en la forma mas conveniente.

 

Para mas información www.biofarm.es teléfonos 914443424 666212242

 

 

Antolin de la Torre es licenciado en Ciencias Químicas, Diplomado en Ciencias Biológicas de la Salud y Naturopata